El poder del color en el diseño de interiores

Cuando pensamos en diseño de interiores, muchas veces lo primero que se nos viene a la mente son los muebles, la iluminación o los materiales. Pero hay un elemento clave que muchas veces pasa desapercibido y que tiene un impacto directo en nuestras emociones, percepciones y comportamientos: el color.

¿Qué es el color y cómo lo percibimos?

El color no existe por sí solo; es una manifestación de la luz sobre los objetos. Algunos materiales absorben parte de la luz y reflejan otra, y eso es lo que percibimos como color. Cuando se refleja toda la luz, vemos blanco; cuando no se refleja nada, vemos negro.

Pero más allá de lo físico, el color es un lenguaje no verbal que conecta con nuestros sentidos, nuestra cultura y nuestras emociones más profundas.

Cálidos y fríos: cómo influyen en los espacios

Los colores se clasifican en cálidos (rojos, naranjas, amarillos, dorados) y fríos (verdes, azules, violetas). Los cálidos generan sensaciones de cercanía, energía e intimidad, mientras que los fríos aportan serenidad, profesionalismo y frescura.



Reglas de oro para elegir colores en interiores

Si bien la intuición y el gusto personal juegan un rol, existen herramientas y reglas prácticas para seleccionar colores con coherencia y armonía:



Naturaleza, cultura y contexto: claves para un diseño con sentido

Los colores también pueden comunicar identidad cultural. Un ejemplo icónico es el “rosa mexicano”, popularizado por Ramón Valdiosera y más tarde por el arquitecto Luis Barragán, quien lo usó en su obra y lo convirtió en símbolo del diseño mexicano.

Además, la naturaleza viva (plantas, jardines verticales) y la naturaleza inerte (troncos, pampas secas, ramas) aportan verdes, ocres y marrones que pueden utilizarse como acentos emocionales o puntos focales.

Y por supuesto, no hay que olvidar el contexto del espacio: ubicación geográfica, clima, tipo de usuario (niños, adultos mayores, sector comercial o residencial), materiales, iluminación natural y artificial. Todo debe considerarse al seleccionar una paleta de color.


El color no solo se ve, se siente

“El color no se forma en el ojo, sino también en el yo”, decía Adam Banks. Y esa frase resume perfectamente por qué el color es mucho más que una elección estética. Es una herramienta con poder emocional, psicológico y simbólico, que bien usada, puede transformar espacios… y personas.


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Para realizar esta tarea me basé en un escrito del Ing. Arquitecto Aldo Ivan Morales Maya.
Déjame en un comentario cuál es tu color favorito y porqué, nos vemos en la siguiente actividad.
Saludos, Pau.



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